Mi historia en cincuenta palabras.

Dos muchachas engalanadas un domingo de posguerra no ven a un perro que se acerca a ellas cabizbajo. Un gruñido, una dentellada, un grito. Una de ellas está sangrando. El virus de la rabia entra en su cuerpo y termina matándola. Años después la otra muchacha engendraría un hijo. Yo.

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32 pensamientos en “Mi historia en cincuenta palabras.

  1. Uf! Anda que no te han cundido las cincuentas palabras! Tres historias en una. Genial! Solo espero que no sea real…
    Eres tu de peque? Me encanta esa sonrisa dulce de niño bueno (que, seguro, no eras).
    Me alegro de que aceptaras el reto. La espera ha merecido la pena.
    Un abrazo.

    • La historia es real… sólo que con matices. Según la versión de mi madre, aquella tarde dominical eran cinco chicas, y no dos. No hay que ser un experto en estadística para ver que, de esa manera, la probabilidad de que el perro hubiera mordido a quien años más tarde sería mi madre se reducía de un dramático 0,5 a un no tan emocionante 0,2 restándole tensión azarosa a mi futuro destino. Dicen que la realidad supera a la ficción, pero a veces hay que darle un empujoncito.
      El tipo de la foto soy, naturalmente, yo, aunque con muchísimo photoshop 🙂
      Muchas gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

      • Vaya! Me has dejado sin palabras! Que historia!
        Si, si, ya sabemos que eres un amante del photoshop jaja 😉
        Un abrazo

  2. El Photoshop ayuda a la hora de quitar ‘ruido’, raspaduras, contraste indeseables, y demás, pero la expresión de “no sabe el mundo la que le espera”, esa, amigo mío, no sale más que de la sabia mezcla del ADN 😉

    El relato, genial. Como dice Puerta (eso sí, Entornada), son varias historias en una, y eso conlleva un mérito adicional. Así que a prodigarse, que no hacen falta historias de 1.700 palabras, sino valor literario; y ese, déjame que te lo diga, has demostrado que lo tienes igual en largo (hasta ahora) que en corto.

    Un abrazo sincero.

    • Estaba a punto de decir que todo el mérito era del azar, y de mi madre por contarme esa historia, y bla, bla, bla, pero qué diantres. ¡Después de todo he sido yo el que se ha roto la cabeza contando una por una las palabras! 🙂
      Muchas gracias por esos elogios.
      Un abrazo sincero también para ti.

    • Mi madre le regaló a mi padre una Kodak poco después de que yo naciera y, en el furor de su flamante autodescubrimiento como fotógrafo, el hombre se dedicó a hacerme fotos a diestro y siniestro. Luego, cuando el fuego del artista ya casi estaba extinguido, llegó mi hermano, y en consecuencia apenas hay cuatro imágenes del pobrecillo.
      Me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo, Alej.

  3. Vengo del blog de Dessjuest, simplemente por curiosidad, como buen bloguero andarín e inquieto. He paseado por tu blog, por varias de tus entradas, no lo conocía. Y no salgo de él insatisfecho. Con el tiempo (aunque uno no lleve demasiado tiempo en esto del blogueo), uno se vuelve excesivamente meticuloso a la hora de perder su tiempo en blogs que no ofrecen nada… No es tu caso y me complace decírtelo con toda la sinceridad de que soy capaz.
    Tus entradas, como golpes en un saco de arena, me han parecido contundentes. De esas que se leen del tirón (sin grandes florituras gramaticales ni floripondios pedantescos) y de esas, sobre todo, que te dejan unos segundos contigo mismo, recapacitando sobre lo que acabas de leer, volviendo quizás atrás buscando un nuevo sentido que quizás se te ha escapado… Entradas variadas, sí, pero con el denominador común de que no te permiten salir del blog sin un amago de sonrisa en los labios y una honda satisfacción.
    En fin, que ha sido un placer conocer un sitio al que poder volver con la tranquilidad de saber que lo que voy a encontrar no va a defraudarme.
    Conque mil gracias y un cordial abrazo… que si he pasado un buen rato, es justo ser agradecido y dejar constancia de ello con unas líneas.
    Saludos.

    • Vaya, vaya… A tu comentario tampoco le falta contundencia. Es una gran satisfacción saber que llegas al corazón y la mente de otras personas a través de las palabras, dejar un poso de tu pensamiento en el suyo, ser capaz de arrancarles una sonrisa.
      Mil gracias a ti, por tener la paciencia de leerme, por decirme esas cosas buenas que me animan a seguir en esto y por abrirme una nueva puerta.
      Un abrazo.

  4. Has tardado con el micro relato, pero te has lucido.
    Es extraño esto de los relatos cortos, te dejan ahí como suspendido en el aire, siempre parece que falte un continuará.
    Besos!

    • Es cierto, pero mejor tarde que nunca.
      Posiblemente los micro relatos lleven en su misma esencia el dejar al lector como suspendido en el aire, lo que a mí me parece uno de sus mayores atractivos.
      Besos también para ti.

  5. Hará unos dos años tímidamente me dejaste leer unas primeras páginas, y al leerlas me di cuenta de que lo hacías muy bien. No costó nada animarte para que siguieras escribiendo. Acabado el libro vi la genialidad. La sigo viendo en los relatos y también en este micro relato, y me alegro de no ser la única que lo ve así.
    Un beso.

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