Quien tiene un amigo tiene un tesoro

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, o eso dicen. A mí estas perlas de sabiduría popular siempre me han parecido una majadería. A quien madruga Dios le ayuda. No por mucho madrugar amanece más temprano. ¿En qué quedamos? 

Ahí estaba yo, en aquel bar inmundo sin saber muy bien qué estaba haciendo en él. Benditos bares, dicen los de Coca-Cola. Venga ya. 

-¿Puedo sentarme?- preguntó un tipo bajito y calvo.

-Estamos en un país libre- siempre había querido decir esa frase, a fuerza de escucharla en las pelis americanas, aunque aquí, en Spain is different, no resultaba tan cantarina.

-¿Buscas compañía?- volvió a interrogarme el desconocido.

-Femenina, principalmente, pero todavía puedo hablar con un hombre.

-No, tranquilo, es que tu cara me resulta familiar. 

Resultó que habíamos crecido en el mismo barrio. El tipo era un par de años más joven que yo y quizá por eso nunca reparé en él, cosas de juventud. Comenzamos a evocar recuerdos en tonos sepia: cómo había cambiado todo, nuestros grupos musicales favoritos de aquella época… Hasta habíamos compartido amores platónicos de la gran pantalla. Le confesé aquel oscuro episodio con Ágata Lys, la deslumbrante Ágata. Yo estaba viendo una de aquellas películas llamadas “de destape” en el anfiteatro de un cine de nuestro barrio, ahora convertido en un Mercarroña. Siempre iba al anfiteatro porque era más barato que una butaca de platea. Además, desde arriba las pelis se veían mejor. Me encontraba solo, en primera fila, con la exuberante Ágata en la pantalla. Yo tenía diecisiete años a la sazón y, bueno, mi sistema hormonal debía funcionar como la turbina de un Boeing 747, porque en un momento dado de la proyección me bajé los pantalones y me dejé llevar por la visión de aquellas turgentes redondeces. Ni siquiera pensé que allá abajo, en la platea, podría haber alguien. Ah, la inconsciencia de la juventud. Y mira por dónde, Julián, que así se llamaba el tipo calvo y bajito, vio esa misma peli. Y acostumbraba a comprar butacas de platea, el muy clasista… ¿Estaría allí aquella tarde? A lo mejor fue él quien puso de moda el uso de gomina en el barrio… Jajaja. No podía dejar de reírme ante aquella idea. 

-Oye, Julián, ¿tú antes de quedarte calvo usabas gomina?

-Pues sí, ¿por qué lo preguntas?

-Por nada, pura curiosidad.

-¿Qué te hace tanta gracia?

Aquello me enterneció y le di cancha, olvidando mis intenciones predatorias iniciales, un golpe de suerte para las mujeres que empezaban a pulular por allí. Resultó que Julián trabajaba en el Tesoro. 

-¿Estás de coña? ¿Dónde hacen los billetes?

Bueno, yo no acostumbro a beber nada aparte de leche de soja y zumo de zanahoria, pero aquella noche hice una excepción. Ahora entiendo lo de bebedor social. 

-La verdad es que no sería imposible hacerse con un kilo.

-¿Un millón de euros? Has bebido demasiado…

-Soy yo quien lleva el registro. ¿No lo pillas? Cuando descubrieran el pastel ya estaríamos en las Bahamas. O en las Caimán…

-No, ahí no. Demasiados políticos, y aún no se ha inventado un antihistamínico eficaz contra ellos.

Urdimos el golpe allí mismo, con servilletas de papel manchadas de cerveza. Mal momento para empezar a beber alcohol. Dibujamos diagramas, trazamos flechas, ideamos contraseñas… El resto es historia, hasta salió en la prensa. Los billetes que logramos sacar estaban impresos por una sola cara, pero nos trincaron igualmente, en el puto aeropuerto. Y ahora compartimos celda. Bueno, al menos yo duermo en la litera de arriba.

 

En agradecimiento a Inma por la concesión del “Premio al mejor blog amigo”.

Jorge Romera

6 de septiembre de 2014

 

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29 pensamientos en “Quien tiene un amigo tiene un tesoro

  1. Decir que este relato me ha parecido de lo mejorcito que he leído en la blogosfera sería quedarme corta.
    !Ay, la gomina! ¡Cuánto daño ha hecho “Algo pasa con Mary”…
    Cojonudo, George, cojonudo.
    Besos

  2. ¿Lluvia de gomina? ¡Ah, que tiempos aquellos en que la gente iba al cine a meterse mano! Ahora está tan caro que nos limitamos a sacarle partido al dinero gastado y no le quitamos ojo a la pantalla, por aquello de amortizar. Y digo yo, si tú duermes en la litera de arriba ¿sigue la lluvia de gomina ahora en la celda? Buen relato, muy divertido. Sos un crack.

    • Mi sistema hormonal ya no parece la turbina de un Boeing 747, más bien recuerda el ritmo errático de un molino de viento, la edad no perdona. Ahora ya no hace falta ir al cine a meterse mano, se mete mano en todas partes, en especial desde los despachos de los cargos públicos…
      Gracias, Ángela.

  3. No Jorge! ¿ves? eso te pasa por no beber nunca, no tienes costumbre y luego lo haces en los momentos que no debes.
    Yo estoy urdiendo un plan que no revelaré, pero si tengo éxito…si no lo tuviera, hacedme un sitio en la litera, al menos estar con amigos.

  4. Montando una tienda de galletas como tapadera para el golpe todo seria diferente Perdona crack pero solo te puedo comparar con woody allen,
    sois los únicos que me hacéis reír con falsas fabulas que yo se que son ciertas

  5. A mí me sorprendes, pero al que puso de moda la gomina a la salida del cine me gustaría haberle visto la cara. No creo que su mayor recuerdo de la película sea Ágata Lys precisamente.

    Un fuerte abrazo
    Pepe

  6. jajajaja ¿Lo ves? Yo tengo razón cuando digo que tienes que escribir más.
    Te contesto en tu casa para que veas que no te temo. Eres muuuuy guapo, Melenitas, apuesto y atractivo. Láastima que no tengas quince años más ó yo quince menos para tirarte los tejos. Es que los tejos pesan y yo ya no tengo fuerzas, ya sabes. :mrgreen:
    Besazo, hermoso

  7. Jajaja, es estupendo, tengo que darle la razón a Anita, de lo mejorcito que he leído ultimamente, que escribir no he escrito, pero leer….

    Te viene muy bien esta línea humorística picantona, Jorge, a ver si de vez en cuando sigues por ahí y tenemos una sección muy, muy suculenta.

    De vuelta y encantada de estar por aquí.

    Besos apretaos

    • Veo con satisfacción que te va la línea picantona, Yeste. Leí por ahí una vez que los escritores dramáticos siempre serían más valorados que los humoristas, que el drama siempre estaría por encima de la comedia. Yo creo que es más difícil hacer reír que llorar, y desde luego mucho más satisfactorio lograr lo primero que lo segundo. Pero allá cada uno.
      Un beso.

  8. Qué bueno!!! ¿Para cuándo el libro? ahora que ya me acabé el de Anita y sigo atascada con Juego de Tronos, seguro que te da tiempo antes de que lo termine.
    Por cierto si lo que necesitas son premios para escribir así, espera que recopilo y te los envío todos juntos 😉
    Besines guapetón

  9. Jajaja, solo espero que en la celda, y estando tu arriba, no os pusierais a ver una peli de Ágata Lys.
    Al calvo ya no le iba a hacer el mismo efecto la gomina jajaja!
    Un fuerte abrazo amigo y gracias de nuevo por tu manera de hacerme “volar” durante los minutos que utilizo en saborear tu ingeniosa escritura.
    Espero que sea hasta pronto.

    • El cine de destape ya es historia. Pensando en ello en retrospectiva, cuando hoy hasta un crío puede ver una peli porno en su teléfono móvil, uno no puede evitar una sonrisa… Qué tiempos aquellos, ¿no? Hubo gente que incluso fue a Perpignan para ver “El último tango en París”…
      Un fuerte abrazo, Tino.

  10. Jajaja muy bueno como siempre Jorge! El momento manita en el cine me ha encantado!! ..y la verdad es que en una de tus fotos te das un cierto aire a Jhon Travolta, siendo tu más guapo indiscutible mente!!! Besos bombón!

    • Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. No es que esté completamente de acuerdo con esa frase, pero por lo menos cuando era un chaval se podía ir al cine. Hoy, en esta ciudad, una entrada de cine cuesta 10 euros (sin palomitas). Después de pagar esa cantidad por el privilegio de ver una peli, el estrés post-traumático te baja tanto la libido que escenas tan tiernas como la narrada en este relato se vuelven poco creíbles. Lo que no consiguió la temible censura para frenar el onanismo en las oscuras salas de cine, lo han logrado la subida del IVA y los precios abusivos. Así es la vida.
      Gracias por tus palabras, Ana.
      Un abrazo.

      • Buenos días Jorge, yo soy una de las que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. La vida me lo ha hecho ver así, entre mi separación, la muerte de mi padre y la dura enfermedad que sufre mi madre muchas veces me gustaría retroceder al pasado y volver a esos días en que esperaba ansiosa a mis amigas para irnos al cine de verano para ver una peli y sentarnos en la última fila donde se sentaban los chicos más guapos del barrio. Pero desgraciadamente ni ya tengo 15 años ni los guapos del barrio siguen tan estupendos como antes!…Así que ahora con mis 43 años y una hija a mi cargo saco fuerzas y miro hacia adelante, ya para atrás ni para coger impulso,y si antes pensaba que cualquier tiempo pasado fue mejor , ahora pienso que lo mejor está por llegar!!..Un beso Jorge y gracias por acompañarme con tus relatos que tantas risas me sacan en mis momentos de bajón! …Gracias por aparecer en mi vida aunque sea en la distancia y de manera virtual! Espero alguna vez tener tu libro firmado de tu puño y letra! …Besos desde Cádiz!

      • Reír en los momentos de bajón no es fácil. A mí me cuesta, si es que lo consigo. Y hacer que alguien logre reírse en esos momentos en que el ánimo anda algo bajo… ¿cómo decirlo? Me hace sentir bien. La risa es un bálsamo para el alma, y contribuir de alguna manera al bienestar de otra persona es algo grande.
        Gracias por esas risas, Ana.
        Un abrazo.

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